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DESARROLLO DEL JUICIO

DESARROLLO DEL JUICIO (3)

NO ES LEGÍTIMO EXIGIR LA PRESENCIA DEL IMPUTADO EN LA AUDIENCIA DE APELACIÓN DEL JUICIO CUANDO ELLO IMPLICA LA PRIVACIÓN DE SU LIBERTAD EL OFERENTE TIENE LA CARGA DE PROBAR QUE LA NO PRESENTACIÓN DE UN “NUEVO MEDIO PROBATORIO” EN EL JUICIO DE PRIMER

 

NO ES LEGÍTIMO EXIGIR LA PRESENCIA DEL IMPUTADO EN LA AUDIENCIA DE APELACIÓN DEL JUICIO CUANDO ELLO IMPLICA LA PRIVACIÓN DE SU LIBERTAD
EL OFERENTE TIENE LA CARGA DE PROBAR QUE LA NO PRESENTACIÓN DE UN “NUEVO MEDIO PROBATORIO” EN EL JUICIO DE PRIMERA INSTANCIA SE DEBIÓ A CAUSAS AJENAS A SU VOLUNTAD

EXCEPCIONALIDAD DE LA CITACIÓN AL JUICIO DE APELACIÓN DE LOS TESTIGOS QUE DECLARARON EN PRIMERA INSTANCIA

LA INADMISIBILIDAD POR INCONCURRENCIA DEL APELANTE ES APLICABLE SOLO EN EL CASO DE SENTENCIAS

SALA PENAL PERMANENTE
APELACIÓN N° 02-2010-LA LIBERTAD
Lima, veintiséis de junio de dos mil diez
AUTOS y VISTOS; habiendo vencido el plazo para presentar pruebas en sede de apelación suprema; estando a los escritos de fojas diecisiete y veintiocho, del cinco de febrero de dos mil diez y tres de mayo de dos mil diez, respectivamente, presentados por la defensa del encausado EDUARDO GUSTAVO SEGURA ROJAS que ofrece prueba nueva y solicita la interpretación de los alcances del artículo 423.2 del nuevo Código Procesal Penal. Interviene como ponente el señor San Martín Castro.
CONSIDERANDO:
PRIMERO: Que la solicitud de prueba del encausado de fojas diecisiete del cuaderno de casación ha sido presentada dentro del plazo estipulado por apartado dos del artículo cuatrocientos veintiuno del Nuevo Código Procesal Penal.
SEGUNDO: Que el recurrente Segura Rojas sostiene que el DVD que adjunta contiene un informe periodístico propalado a nivel nacional por el canal de televisión Frecuencia Latina, con el que pretende demostrar que se rompió la cadena de custodia del audio de conversación y del video de su detención –producida cuando ejercía la función de Fiscal Adjunto Provincial de Pacasmayo–, y, por tanto, se infringió las reglas para la conservación y aseguramiento de evidencias contenidas en el Reglamento de Cadena de Custodia de Elementos Materiales, Evidencias y Administración de Bienes Incautados, aprobado por Resolución número 729-2006-MP-FN, del quince de junio de dos mil seis, pues fragmentos del mismo forman parte del citado informe periodístico. Alega que el audio y el video cuestionados fueron actuados en el juicio oral y valorados como prueba válida en la sentencia, pese a su manipulación y edición por personal policial, que incluso entregó copias a la prensa antes de la audiencia de prisión preventiva sin conocimiento del Ministerio Público. El DVD demostraría, según él, que el casete nunca fue lacrado, asegurado y menos iniciado el procedimiento de cadena de custodia por el Fiscal Superior que dirigía el operativo, sino que fue entregado con total informalidad a la Policía; además, el formato de cadena de custodia no está fi rmado por el Fiscal Superior encargado, no obstante haber escuchado el audio.
TERCERO: Que, ahora bien, el nuevo Código Procesal Penal ha instituido –conforme a su fuente hispana– un carácter excepcional y limitado a las pruebas que pretendan practicarse durante la sustanciación de los recursos de apelación contra sentencias defi nitivas –atento a su naturaleza de apelación no plena o restringida que lo informa–, más allá de reconocer la exigencia común de que los medios de prueba ofrecidos, sin perjuicio de la corrección formal de su proposición y de la legitimidad constitucional de los mismos, cumplan dos requisitos fundamentales de carácter general: (i) pertinencia –relación que debe existir entre el hecho que pretende probarse y las afi rmaciones que hicieron las partes– y (ii) utilidad –que atiende positivamente al medio en sí mismo considerado y negativamente a su condición de superfl uo–. Son tres los supuestos que autorizan la actuación de prueba en segunda instancia: prueba de imposible proposición en primera instancia, prueba indebidamente denegada por el órgano a quo y prueba admitida pero no practicada por causas no imputables al solicitante (artículo 422.2 del nuevo Código Procesal Penal), sin perjuicio de la regla ciertamente excepcionalísima del artículo 422.5 del citado Código. Esta última posibilidad solo es admisible cuando las declaraciones de los testigos, incluidos los agraviados, adolezcan de sensibles defectos legales o défi cits de información que impiden el necesario esclarecimiento de los hechos objeto del debate. Es de tener en claro que el principio rector de la apelación penal contra sentencias defi nitivas es solo permitir la actuación de nuevas pruebas desde una perspectiva de complementación del material probatorio en orden a la corrección de irregularidades probatorias de la primera instancia y a superar, limitadamente, las preclusiones allí producidas.
CUARTO: Que el encausado recurrente afi rma que la prueba que ofrece no pudo presentarla al inicio del juicio oral porque recién la conoció en pleno desarrollo del plenario. Sin embargo, es de tener en cuenta que en este supuesto el proponente ha de demostrar que la falta de proposición oportuna se debió a circunstancias ajenas a su voluntad. En el presente caso es evidente que este supuesto excepcional no se presenta. Esta prueba pudo y debió ser propuesta en primera instancia, desde que se trata de un documento que aparecía colgado en el portal electrónico de Frecuencia Latina –de acceso público– desde antes del inicio del juicio y además había sido propalado debidamente. No es lógicamente creíble el alegado desconocimiento. Por tanto, debe inadmitirse la prueba ofrecida.
QUINTO: Que la defensa del imputado Segura Rojas en su escrito de fojas veintiocho solicita que se interprete constitucionalmente el artículo cuatrocientos veintitrés, apartado tres, del nuevo Código Procesal Penal, que dispone la concurrencia del imputado recurrente a la audiencia de apelación de sentencia, bajo apercibimiento de la declaración de inadmisibilidad del recurso que interpuso, para lo cual debe tenerse presente la garantía específi ca del doble grado de jurisdicción –que integra la garantía genérica del debido proceso y la garantía genérica de defensa procesal–.
SEXTO: Que el artículo cuatrocientos veintitrés, apartado tres, del nuevo Código Procesal, al desarrollar una institución de confi guración legal, como es el recurso de apelación –cuyo reconocimiento y alcance legislativo de cara a la garantía de la instancia plural no está puesta en duda–, establece la necesidad de la presencia personal del imputado recurrente a la audiencia de apelación de sentencia, exigencia que se sustenta en que todo imputado está sujeto al proceso y, por tanto, ligado a los mandatos judiciales de comparecencia –el imputado tiene la carga de comparecer en el proceso–. En el caso en cuestión, la norma citada busca consolidar la vigencia de principios procesales y procedimentales de primer orden: contradicción efectiva –que integra la garantía de defensa procesal–, inmediación y oralidad –que integran la garantía del debido proceso–.
En la presente causa se presenta un hecho singular. El imputado asistió al juicio de primera instancia pero omitió concurrir, por razones obvias, a la sesión fi jada para la lectura de la sentencia. Esta le impuso una pena efectiva de privación de libertad de ocho años.
SÉTIMO: Que desde el resultado de la interpretación de la ley es evidente que no puede aceptarse una opción jurisprudencial que colide con los preceptos constitucionales, más aún si implican derechos fundamentales cuya efectividad práctica debe garantizarse y sin que las sanciones derivadas del incumplimiento de normas procesales sean de tal entidad que originen resultados claramente desproporcionados.
La norma objeto de interpretación es clara. Dispone la inadmisibilidad del recurso de apelación de sentencia –y solo de sentencias– cuando el recurrente no concurre injustifi cadamente a la audiencia de apelación. La declaratoria de inadmisibilidad, en tanto sanción procesal, está ligada, pues a la noción de “inasistencia injustifi cada”.
Esta puede presentarse por diversas situaciones y motivos, que sería de rigor identifi car caso por caso en función a la multiplicidad de posibilidades que pueden presentarse.
OCTAVO: Que en el caso concreto el imputado ha sido condenado a una pena privativa de libertad efectiva y se ha ordenado su captura, medida que rige –pese al recurso de apelación– por mandato del apartado dos del cuatrocientos dieciocho del nuevo Código Procesal Penal.
Ahora bien, nuestro ordenamiento jurídico garantiza plenamente el ejercicio de la libertad personal y es comprensivo del afán natural de las personas de evitar toda limitación o privación de la libertad, más allá de la legitimidad del mandato de la autoridad competente. Por ende, no considera apropiado imponer sanción alguna por su razonable ejercicio, salvo que en su comisión se vulneren otros bienes jurídicos protegidos –integridad corporal, patrimonio, objetividad y corrección del ejercicio de la función pública, etcétera–.
Este Supremo Tribunal entiende el motivo del imputado por no asistir a la audiencia de apelación: si se presenta sería detenido e ingresado a un Establecimiento Penal. Así las cosas, no es proporcional exigir su presencia bajo apercibimiento de desestimar liminarmente su impugnación. Si se reconoce, como se hace, el derecho de las personas a la libertad ambulatoria, y si en el caso concreto su presencia implicaría su detención inmediata, no es posible anudar a su inconcurrencia la desestimación del recurso, con lo que se limitaría desproporcionadamente –desde el sub principio de proporcionalidad estricta– el derecho al recurso –se clausuraría la posibilidad de someter al conocimiento de un Tribunal Superior una resolución que le causa agravio– y el derecho a la tutela jurisdiccional efectiva –no se tendría acceso a la segunda instancia, legalmente prevista, pese a que la audiencia de apelación, en este caso, en atención a los motivos del recurso y al ámbito de sus objeciones, no requiere de modo necesario la presencia del imputado–.
En consecuencia, en este caso concreto, como está en riesgo la libertad personal del imputado –y solo porque lo está de modo irremediable– sería desproporcionado atar a su inconcurrencia la inadmisibilidad del recurso que interpuso. Por ello cabe concluir que el motivo de su probable inasistencia está justifi cado. La audiencia de apelación, por tanto, puede realizarse con la sola presencia de su abogado defensor, a quien debe reconocerse, analógicamente, la representación del imputado y, por tanto, los derechos de intervención en todas las diligencias y de ejercicio de todos los medios de defensa que la ley reconoce (artículo setenta y nueve, apartado tres, del nuevo Código Procesal Penal).
DECISIÓN
Por estos fundamentos, y de conformidad con el apartado uno del artículo cuatrocientos veintitrés del Nuevo Código Procesal Penal: I. Declararon IMPROCEDENTE la prueba videográfi ca ofrecida por la defensa del encausado Eduardo Gustavo Segura Rojas mediante su escrito de fojas diecisiete, del cinco de febrero de dos mil diez, por la defensa de Eduardo Gustavo Segura Rojas. II. CONVOCARON a las partes, con las prevenciones de los apartados dos, tres y cuatro del referido artículo cuatrocientos veintitrés del nuevo Código Procesal Penal, y lo anotado en los fundamentos jurídicos séptimo y octavo de esta Ejecutoria para la audiencia de apelación, que se realizará el día veinte de julio de dos mil diez a las ocho y treinta de la mañana. III. MANDARON se notifi que a las partes. Hágase saber.
SS. SAN MARTÍN CASTRO / LECAROS CORNEJO / PRADO SALDARRIAGA / PRÍNCIPE TRUJILLO /
SANTA MARÍA MORILLO

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INADMISIBILIDAD DE LA CASACIÓN CUANDO EL ABOGADO RECURRENTE NO CONCURRIÓ A LA AUDIENCIA DE SU PROPÓSITO

INADMISIBILIDAD DE LA CASACIÓN CUANDO EL ABOGADO RECURRENTE NO CONCURRIÓ A LA AUDIENCIA DE SU PROPÓSITO

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA
SALA PENAL PERMANENTE
CASACIÓN N° 06-2010-LA LIBERTAD
RESOLUCIÓN
Lima, diez de setiembre de dos mil diez
VISTOS; estando a la razón de Secretaría; el recurso de casación interpuesto por el encausado Guillermo Rodríguez Baca contra la sentencia de vista de fojas ciento setenta y cinco, del treinta de marzo de dos mil nueve, que confi rmó en parte la sentencia de primera instancia de fojas setenta y uno, del cinco de diciembre de dos mil ocho, en el extremo que lo condenó como autor del delito contra la Salud Pública - tráfi co ilícito de drogas en agravio del Estado; y CONSIDERANDO: PRIMERO: Que se formó el cuaderno de casación, materia de autos, en mérito a que por Ejecutoria Suprema recaída en el recurso de queja número veintidós - dos mil nueve/La Libertad, del veintiséis de junio de dos mil nueve, se declaró fundada la queja, cuyo agravio invocado fue la inobservancia de garantías constitucionales de carácter procesal, esto es, violación del derecho al debido proceso –el Tribunal de Apelación no valoró debidamente los medios probatorios actuados– y a la presunción de inocencia –en el análisis de los medios probatorios solo se tomó en cuenta las pruebas de cargo con lo que se lesionó el juicio de legalidad que permite determinar, con carácter previo, si un medio de prueba debe integrar el análisis jurídico de la sentencia–; que, ahora bien, este mismo motivo fue invocado por el pugnante en el recurso de casación número cincuenta y nueve – dos mil nueve/La Libertad, tal como consta de la Ejecutoria de Califi cación de Casación del cinco de marzo de dos mil diez, que declaró inadmisible el recurso de casación por inobservancia de la garantía constitucional del debido proceso y bien concedido el citado recurso por inobservancia de la garantía constitucional de la presunción de inocencia, motivo por el cual, instruido el expediente en Secretaría, se señaló día y hora para la audiencia de casación. SEGUNDO: Que, de conformidad con el apartado dos del artículo cuatrocientos treinta y uno del Código Procesal Penal, la inasistencia injustifi cada de la parte recurrente a la audiencia de casación dará lugar a que se declare inadmisible el recurso de casación. TERCERO: Que, la defensa del recurrente Guillermo Rodríguez Baca, según se advierte del cuaderno de casación número cincuenta y nueve - dos mil nueve/La Libertad, no concurrió a la audiencia de casación, sin justifi car su inasistencia. CUARTO: Que, asimismo, el apartado dos del artículo quinientos cuatro del Código Procesal Penal establece que las costas serán pagadas por quien interpuso un recurso sin éxito, las cuales se imponen de ofi cio conforme al apartado dos del artículo cuatrocientos noventa y siete del mencionado Código; que, en el presente caso, no existen motivos para su exoneración en atención a lo expuesto en el fundamento jurídico precedente. Por estos fundamentos: I. Declararon INADMISIBLE el recurso de casación por la inobservancia de la garantía constitucional de la presunción de inocencia interpuesto por el encausado Guillermo Rodríguez Baca contra la sentencia de vista de fojas ciento setenta y cinco, del treinta de marzo de dos mil nueve, que confi rmó en parte la sentencia de primera instancia de fojas setenta y uno, del cinco de diciembre de dos mil ocho, en el extremo que lo condenó como autor del delito contra la Salud Pública - tráfi co ilícito de drogas en agravio del Estado. II. CONDENARON al recurrente al pago de las costas del recurso, que serán exigidas por el Juez de la Investigación Preparatoria. III. ORDENARON se notifi que esta decisión a las partes apersonadas a la instancia. VI. DISPUSIERON se transcriba la presente Ejecutoria al Tribunal de origen y se de cumplimiento; hágase saber.
SS. SAN MARTÍN CASTRO / LECAROS CORNEJO / PRADO SALDARRIAGA / PRÍNCIPE TRUJILLO / CALDERÓN CASTILLO

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INADMISIBILIDAD DE LA CASACIÓN CUANDO EL ABOGADO RECURRENTE NO ASISTIÓ A LA AUDIENCIA DE SU PROPÓSITO POR NO HABER FIJADO DOMICILIO EN LA SEDE DEL TRIBUNAL SUPREMO

INADMISIBILIDAD DE LA CASACIÓN CUANDO EL ABOGADO RECURRENTE NO ASISTIÓ A LA AUDIENCIA DE SU PROPÓSITO POR NO HABER FIJADO DOMICILIO EN LA SEDE DEL TRIBUNAL SUPREMO

SALA PENAL PERMANENTE
CASACIÓN N° 06-2010-LA LIBERTAD
Lima, veintitrés de setiembre de dos mil diez
VISTOS; interviniendo como ponente el señor Príncipe Trujillo; el recurso de casación interpuesto por el encausado Víctor Antonio Polo Amador contra la sentencia de vista de fojas doscientos sesenta y cinco, del treinta de noviembre de dos mil nueve, que confi rmó la sentencia de primera instancia de fojas doscientos siete, del diecisiete de agosto de dos mil nueve, que lo condenó por delito contra el patrimonio - robo agravado en agravio de José Andrés Hernández Nomberto a diez años de pena privativa de la libertad y fi jó en mil nuevos soles el monto que por concepto de reparación civil abonará solidariamente a favor de la parte agraviada; y CONSIDERANDO: PRIMERO: Que, de conformidad con el apartado dos del artículo cuatrocientos treinta y uno del Código Procesal Penal la inasistencia injustifi cada del abogado de la parte recurrente a la audiencia de casación dará lugar a que se declare inadmisible el recurso de casación. SEGUNDO: Que, en el presente caso, el encausado Víctor Antonio Polo Amador, pese a estar debidamente notifi cado con la resolución emitida por Sala de Apelaciones de La Libertad para que cumpla con señalar nuevo domicilio procesal conforme a ley, no ha cumplido con dicho mandato y consecuentemente su defensor no concurrió a la audiencia de casación ante esta instancia suprema. TERCERO: Que el artículo quinientos cuatro, apartado dos, del nuevo Código Procesal Penal, establece que las costas serán pagadas por quien interpuso un recurso sin éxito, las cuales se imponen de ofi cio conforme al apartado dos del artículo cuatrocientos noventa y siete del Nuevo Código Procesal Penal; que, en el presente caso, no existen motivos fundados para su exoneración. Por estos motivos: I. Declararon INADMISIBLE el recurso de casación interpuesto por el encausado Víctor Antonio Polo Amador contra la sentencia de vista de fojas doscientas sesenta y cinco, del treinta de noviembre de dos mil nueve, que confi rmó la sentencia de primera instancia de fojas doscientos siete, del diecisiete de agosto de dos mil nueve, que lo condenó por delito contra el patrimonio - robo agravado en agravio de José Andrés Hernández Nomberto a diez años de pena privativa de la libertad y fi jó en mil nuevos soles el monto que por concepto de reparación civil abonará solidariamente a favor de la parte agraviada; en consecuencia, ORDENARON se transcriba la presente Ejecutoria al Tribunal de origen y se devuelvan las actuaciones principales elevadas a este Supremo Tribunal. II. CONDENARON al pago de las costas de la tramitación del recurso de casación al recurrente. Hágase saber.
SS. SAN MARTÍN CASTRO / LECAROS CORNEJO / PRADO SALDARRIAGA / PRÍNCIPE TRUJILLO /
CALDERÓN CASTILLO

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